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lunes, 18 de julio de 2011

Huacho, Señores, se va a jugar la primera topada de la tarde, entre el aficionado don Chombo Changanaquí y el mentao don Camacho. Los gallos son de a pico, que acabará cuando uno de ellos entierre. El Juez es el señor don Nica Gutarra, aquí presente.Al terminar señaló con su brazo el lugar del Juez, quien se entreparó e hizo una media reverencia, entresacándose su blanco sombrero alón, de fina paja tejida. Se escucharon los aplausos del público. Volvió con su pregón:

-Se ha pactado la topada en cincuenta soles de plata, de 9 décimos – prosiguió con el mismo sonsonete – El de la derecha es un pollón y el de la izquierda es ....No pudo seguir porque se le salió un gallo y una carcajada general impidió que continuara. Silbidos, trompetillas y cachufletas lo sacaron de aquel lugar y para mal de sus males, al retirarse casi se cae, lo que aumentó las carcajadas del público. Sacaron los animales cubiertos en sendos pañolones de fina seda, bordados con los colores y la insignia de cada galpón. 

El Juez se paró, con la mano derecha llamó a los representantes de los respectivos galpones, los tres juntaron sus cabezas en una especie de conferencia particular, secreta. Luego cada uno le encomendó el monto de la apuesta en monedas contantes y sonantes, puestas dentro de una bolsita de yute, también bordado con coloridos dibujos. 

Enseguida se formó una tremenda algarabía con los gritos de los apostadores, instante en que los cachimbos, contratados para la fiesta del pueblo pero que fueron llevados para animar la pelea comenzaran a tocar a todo pulmón una conocida canción de la Revolución Mexicana La Cucaracha.La cucaracha, la cucarachaya no puede caminar,por que le falta, porque no tienela patita de atrás.Cuando don Pascual Orozcoquiso chingar a Madero,le dijeron los maderistaschinga a tu madre primero.

Los gallos, ahora descubiertos, paseaban su gallardía por la arena, alrededor de los sacadores que pisaban las trabas que cada animal tenía sujeta a una pata. Como es sabido, las peleas a pico tienen un final lento, prolongado en demasía.

Como no había apostado por ninguno, ese jugada fue perdiendo mi interés. En eso escuché que se iba a iniciar la siguiente pelea, entré apurado y me senté. -La siguiente pelea será entre los galpones de Rudesindo Nicho, prestigioso representante de una antigua familia, residente en Huacho y Yancunta – pregonó el muchacho.

Yancunta entró apoyado del brazo de una muchachita, casi de su misma altura, que tendría unos 17 ó 18 coquetos años, con un vestido rosado encendido, ella demostraba aderezo al caminar. Presté atención en Yancunta y me di cuenta que era ciego. Ciego, si, le faltaban los dos ojos, con las órbitas vacías y secas, los párpados y las pestañas al juntarse daban la apariencia de los bordes de una herida. 

A veces asomaba una pequeñísima lágrima, la cual enjugaba con un fino pañuelo de seda blanca que lucía, en un borde, su inicial bordada. Calzaba un par de alpargatas completamente nuevas y vestía con mucha sobriedad un atuendo de dos piezas, pantalón de dril kaki y liviano saco de diablo fuerte con un cuello cerrado por botones de nácar ¿ Su edad ? Aparentaba unos cincuenta años bien vividos, aunque sus paisanos le endosaban unos ochenta.A lo que avanzaba, la apiñada multitud le abría campo, sus conocidos lo saludaban de manera muy afectuosa. 

Yancunta volvía la cabeza haciendo una venia para corresponder a los saludos, dando nombre y apellidos de cada uno como el tratamiento que le merecía. ¿ Veía ? ¿ Intuía ? En eso se apartó de su camino y se dirigió a donde yo estaba.-¿Es la primera vez que usted viene? – le preguntó a don Alor.-Sí, señor – contestó él, algo tímido.-Le deseo que la pase bien.-Gracias señor – agradeció temblando.Luego prosiguió hasta llegar a los asientos que les tenían reservados. Yo temblaba de pies a cabeza no se por qué. Como quiera que la presencia de Yancunta produjo un gran alboroto, el pregonero volvió a salir:-Señores, va a ser una topada chica – continuó informándonos - de 3, 2. Pactada en cien soles, con gallos finos de navaja. La de fondo será de tapada. El Juez será el mismo Nicolás Gutarra. 

Todos los animales pelean por primera vez. Para comenzar, el cenizo venturino es de Yancunta y a la derecha, el cañón, es de Rudesindo Nicho. !Se aceptan apuestas¡Al sonar la campanilla se armó la de Dios es Cristo. Todos vieron como Yancunta se santiguaba al revés empezando a rezar. Como movido por un resorte se puso de pie don Rudesindo gritando a voz en cuello:-!!! Altooooo ¡¡¡ - vociferaba Rudesindo - !Señor Juez, está rezando¡ paren la pelea.

Un griterío de los mil demonios invadió el Coliseo particular. Voces de !NO¡ !NO¡ !NO¡ salían de las bocas de los apostadores hasta que, en uno de esos pequeñísimos momentos de silencio, se pudo escuchar con toda claridad la voz de Yancunta:-Reza tu también, que Dios no es sordo ! Mal creyente¡El Juez no sabía qué hacer, escuchaba desconcertado hasta que por fin optó por recomendar a Yancunta:-Por favor, rece para usted solo, sin mover los labios.Era como cuando la maestra ordenaba !Lectura silenciosa¡ En eso alguien gritó:-Don Rudesindo, tome usted – y le alcanzó una caña brava-Gracias – le contestó mientras buscaba en su bolsillo y al encontrarlo, le amarró en la punta un detente del Señor de los Milagros.La caña fue sujetada frente a su silla. 

Soltaron a los gallos que de arranque se rompieron el alma a navajazos, la sangre entintaba la arena como también la mente de los que hicieron alguna apuesta. De pronto, el cañón que parecía el posible ganador, recibe un corte a la toma que lo desembuchó pero ni aún así cedía.-Ya cae, ya cae – gritaban los amigos de Yancunta.Al cenizo venturino le habían bajado la pata y avanzaba de costado arrastrando el ala, momento en que el Juez ordenó:-A la prueba.

Se paró, el Juez, de su asiento, avanzó hacia el centro de la cancha, sacó a relucir una pequeña tabla que colocó entre ambos gallos, al retirarla el cañón se le fue encima y cuando parecía ya todo a favor de Rudesindo dio la casualidad que, en uno de sus movimientos, chocara su pico en la arena, demorándose en levantarlo. El careador del cenizo venturino se abalanzó hacia su gallo, lo alzó en señal de victoria, sin esperar a que lo dijera el juez. Todo pasó tan rápido que los partidarios de Yancunta aplaudieron mientras un murmullo circuló dando a entender que las virtudes de aquel hombrecito ciego estaba haciendo efecto. Ya tenía un punto a su favor.

La charanga de los cachimbos, quienes permanecieron en silencio durante la pelea, la emprendieron con un son español, un paso doble de moda llenó el silencio de la espera.Silverio, Silverio Péeeeerez,el amo del redondel,a ver quién puede con el....Con los sones del paso doble salimos fuera del lugar a estirar las piernas, aprovechando ese momento para rascarnos la rabadilla en forma disimulada ya que la tuvimos mucho tiempo aplastada entre las sillas. Un negro pitiñoso voceaba a viva voz:-!!! Pan con sánguche ¡¡¡ - que era simplemente un pan con una tajada de relleno.Mientras otro peleaba la clientela con:-!Agua ´e berros !Agua ´e berros¡Curioso nombre con que se conoce en la localidad al aguardiente de caña. 

Muchos lo compraban a pesar del calor intenso, dicen que era para darse valor al ver tanta pelea y sangre.Al callar la música los espectadores regresamos con rapidez a nuestros lugares. Volvió el pregonero a anunciar:-Esta vez un gallo negro matalobos por la divisa de Yancunta y un gallo gallina a favor de don Rudesindo. Se aceptan apuestas.La trampa era perfecta, además de ser completamente legal; Yancunta no podía hacer nada para evitarlo. Tan pronto sonó la campanilla y ya el joven matalobos distinguió al gallo gallina, con un movimiento de galanteo se le fue encima haciéndole la rueda al estilo francés buscando un amor no correspondido. 

Ese descuido fatal lo aprovechó con prontitud el gallo gallina para encajarle un navajazo pata y vida un poco al centro del cuerpo, debajo del ala. La jugada no duró ni medio minuto, quedando ganador don Rudesindo. Ahora la pelea estaba uno a uno, un empate y como era de 3,2, la última pelea sería la definitiva. Un sordo murmullo se escuchaba:-Así no vale, ese gallo es un mañoso – esgrimían los partidarios de Yancunta.-Porque Yancunta es sonso – le respondían.La temperatura ambiente era insoportable. 

Gruesas gotas de sudor aparecían en las frentes de casi todos, a pesar de que muchos se protegían de los rayos solares poniéndose gorritos de papel confeccionados con el único diario que circulaba en la localidad. La jovencita que acompañaba a Yancunta se levantó la falda para abanicarse un poco de aire. En eso, volteando molesto él le llamó la atención a su señora:-!Siéntate bien, que se te están viendo las piernas¡Al escuchar la reprimenda de Yancunta todos intercambiamos miradas, pues en efecto, como la pelea no había concitado mayor interés por el rápido desenlace, muchos tratábamos de botar el aburrimiento mirando a hurtadillas las rollizas pantorrillas de la joven. 

Debemos precisar que por entonces no estaba permitido lucir de esa manera las piernas mas aún siendo casada. Nuevamente se oyeron comentarios, lo cual aprovechó mi vecino para decirme:-Esta bendita sabe lo que tiene.Agregando:-Que me castigue Dios si miento pero yo vi una vez a Yancunta mojarse el dedo nular con saliva y alzando la mano exclamar: 

Antes que me se seque el dedo puaquí vendrá mi juncia, ya que se refería a la mujer con quien mantenía relaciones maritales sin ser casados y al rato se presentó su mujer, pues la que tiene al frente lo acompaña en su segundo compromiso.Ya no había quien lo detuviese, siguió contando:-¿Sabe porque Yancunta se viste tan sencillo?-No tengo la menor idea.-Porque no necesita dinero, no tiene que impresionar a nadie. Escuche, cuando Yancunta llevó a un ahijado para que lo bautizaran, aprovechó en meter debajo del ropón, un billete de cien soles, de esos grandazos. 

El padrecito, al momento de echar la bendición, en realidad bendijo al billete y el niño permaneció moro. Desde entonces, cuando Yancunta va al mercado a comprar paga con ese bendito billete, después de un rato lo llama y el billete regresa a sus manos como si fuera su hijo.-¿Y cómo se dieron cuenta?-Eso se sabe porque un día mercó muy temprano, en una tiendita cuyo dueño había vendido muy poco, por lo que no pudo darle su vuelto, puso el billete debajo de una pequeña piedrecita y al cabo de un momento ya no estaba el billete y la piedra se veía movida, fuera del lugar donde la dejaron. 

Por eso Yancunta no necesita ser millonario, a él nunca le falta dinero para hacer sus compras; poco a poco, los comerciantes se hicieron a la costumbre de no cobrarle a Yancunta para no perder mas dinero al dar el vuelto.De nuevo los cachimbos se lanzaron a llenar el vacío con un melancólico huaynito que apaciguó los ánimos.Caminito de Huancayo,rodeadito de retamas,cuantas veces he lloradoa la sombra de tus ramas.Pichichauca mañanerapor qué cantas tan temprano,sabiendo que estoy durmiendoen los brazos de mi amada.

No bien se callaron los instrumentos la gente aplaudió agradecida. En retribución un redoble de tambor anunció una alegre marinera norteña, muy antigua y algo curiosa, que todos acompañaron con palmas.A la una me parieron,a las dos me bautizaron,a las tres supe de amores,y a las cuatro me casaron.Ayayai, que me casaron sí,Ayayai, que me casaron no.A las cinco tuve un hijo,a las seis viuda quedé,a las siete...Quizá si para hacer las paces con su mujer o tal vez contagiado del calor popular, ante el asombro general, Yancunta se puso de pie con un pañuelo blanco en el hombro izquierdo mientras que con la mano derecha le ofrecía un pañuelo a su compañera. 

Ella aceptó gustosa y metiendo su brazo en el de él, bajaron al ruedo. Los cachimbos reiniciaron la marinera con un prolongado redoble de tambor. La pareja inició el paseo dando la vuelta al redondel en medio de un atronador aplauso de la concurrencia, todos, amigos o rivales, se emocionaron. El la dejó al lado de su silla y continuó caminando hasta situarse a su frente, al iniciarse el canto fueron dando los primeros pasos, hubiera visto la cadencia con que se movían, el derroche de garbo y salero con que hacían un requiebre, los pañuelos subían y bajaban como si fueran palomas volando. 

Ella toda coqueta, sintiéndose mimada, se sacó el clavel rojo que traía adornando su peinado y se lo puso entre los dientes. Acto seguido alguien gritó:-!Sale china¡ dale que dale.Parece que Yancunta, con su cara de mátalas callando, cógelas al vuelo, se dio cuenta de lo sucedido porque avanzando de costado, agitaba su pañuelo blanco con la mano derecha y con la izquierda se sacó el sombrero y al cruzarse con ella !Zas¡ le quitó el clavel con su boca.-Voy a el – se escuchó con claridad.

El ambiente se puso de agárrate si puedes y a pesar de que la marinera no es un baile colectivo, tres parejas se lanzaron al ruedo convirtiéndose todo en un movimiento multicolor que hizo olvidar por u momento la revalidad de la riña gallera. Al terminar Yancunta elevó el brazo derecho de su pareja en señal de que era la ganadora, ya que se estila que el varón nunca deba ganarle a la dama; el público volvió a colmar el recinto con calurosos aplausos y se pusieron a gritar en coro:-!Otro¡ !Otro¡A los cachimbos no les quedó mas remedio que iniciar el redoble anunciando la fuga. 

Todo público lanzó una tremenda ovación. En eso se escuchó:-La casa pone un botijón de chicha, de la buena.Entonces varios de los presentes, eufóricos, repletaron la cancha con parejas, bailando con mucha sandunga mientras que, puestos de pie, los demás acompañaban con acompasados aplausos hasta que finalizó ese desborde pueblerino. 

Por última vez el pregonero anunció: - Ahora, como final, tendremos la pelea de tapada, nunca nadie ha visto los gallos. Un silencio sepulcral se esparció por la cancha; la expectativa era enorme. Hizo su aparición don Elías Muñoz en persona, sosteniendo un lindísimo pañolón de seda con un vistoso bordado, lo llevaba con un primor especial puesto que allí estaba envuelto el gallo de Yancunta. Don Elías era nada menos que un excelente amarrador y se puede afirmar que es el mejor de todo el norte. Moreno, alto, de buen parecer, con sus 93 kilos de peso, sin mostrarse obeso. 

Poseía un envidiable pulso y una destreza sin par para ir dando vueltas al cáñamo alisado con cerote, con el que amarra la navaja. Si hasta el propio don Graña, hombre adinerado, propietario de la Hacienda Huando, lo hacía llevar cuando daba peleas en su coliseo particular.En el otro lado, don Rudesindo, que no confiaba en nadie, era el portador de su propio gallo, escondido bajo un finísimo pañolón de seda china, bordado con gran primor.

Sonó la campanilla y se anunció: - Se aceptan apuestas.Todos conocían a Yancunta y sabían perfectamente que jamás había perdido una topada de honor. Don Rudesindo también lo sabía y si aceptó reto era porque disponía de algo muy especial. El público estaba ansioso por conocer el secreto de cada uno. Sin que nadie lo propusiera se empezó a generar, entre los apostadores, la idea de un solo pozo, si, un enorme pozo de dinero, que se ganaba o perdía. Los apostadores estaban divididos en dos, los partidarios de Yancunta y los de Rudesindo, no cabían medias tintas.Sonó de nuevo la campanilla y ahora vendría lo bueno. Cada uno procedió a ir descubriendo a sus gallos, este proceso se estaba volviendo interminable, generando aún mayor expectativa.

En ambos casos se trataba de hermosos y esbeltos gallo pero medio raros.El de Rudesindo era un alazán amarillo rojizo, un poco mas chico de lo normal, llamado Caín.El de Yancunta, un ají seco, que apenas fue mostrado el público coreo:-!Máximo ¡Casi medio redondel estaba de pie y aplaudía a rabiar la presencia de Máximo, y los otros vociferaban:-Yancunta mariquita ¿por qué no peleas tú?No cabía ninguna duda, era el hijo de Yancunta quien sacaría del apuro al padre, ya que solo el cuerpo perdió su forma humana pero su mente no. 

En esas artes Yancunta era todo un experto. Si el mismo había perdido los ojos en una pelea de a pico, intentando salvar de la ruina a un compadre espiritual, a quien le debía la vida,Mientras don Elías le ponía, con toda delicadeza, la zapatilla, que es una franja rectangular de cuero con dos orificios, por donde se introduce la estaca y que rodea dos veces la pata, Yancunta se acercó a él, metiendo su mano derecha a su bolsillo sacó un poquito de comida que el gallo picoteó, en realidad lo estaba templando con trocitos de huevo duro mezclados con pimienta molida, pedacitos de ají panca y hojitas de ruda, mientras lo acariciaba con todo cariño.

Don Elías puso ahora el aro de la navaja encima de la zapatilla y con una larga tira de cáñamo inició el amarre, con una ejecución mejor que mano de médico. Yancunta sacó del otro bolsillo un poronguito burilado con escenas de riña gallística, contenía té bien cargado, casi de color marrón, que sirve para resecar, es decir, que si recibiera un corte no bote tanta sangre, se la puso junto al pico dándole para que bebiera mientras casi en voz baja le decía:-!Gana¡ !Gana¡ - para estimularlo.

Mi vecino volvió a conversarme:-Se da cuenta cómo trató al animal, por eso, no puede ser otro que no fuera su hijo Máximo pero si le quedan dudas basta con mirar las patas. A los gallos de pelea se les cortan las estacas, la izquierda en diagonal y l derecha debe quedar roma para evitar se enrede a la hora del combate. Mírele las patas, ese ají seco no enseña muestra de haber tenido estacas.-Verdad ¿no? – dije asombrado.-¿Tiene dudas todavía? Bien, la cresta también debe ser cortada, pero el ají seco no tiene señal de ningún corte y un poquito mas arriba de los ojos tiene unas cerdas negras, allí es donde corresponden las cejas.

Segundos antes de iniciarse la pelea, una lagartija de color oro oscuro cruzó presurosa la cancha. Un escalofrío pasó por los cuerpos de todos, señal evidente de que algo ocurriría, era un signo de mal agüero, pero ¿para quién? La mayoría pensó en las artes de Yancunta mas su rostro también mostraba un cierto temor, bajó su cabeza y se puso como queriéndose concentrar.Yancunta estaba muy serio, como si estuviera meditando. 

Los gallos puestos frente a frente, con sus agudas cabezas pico a pico, engolados los collarines, en actitud de estudiarse fueron dando vueltas en redondo. De pronto Máximo se volteó y se puso a correr por todo el ruedo, Caín lo perseguía sin darle tregua para un descanso, en eso Máximo se dio la vuelta con toda rapidez, dándole frente y lo recibió con la navaja ocasionándole un tajo que le cortó tres costillas. Se escuchó, del publico, un grito colérico:-!Así no, mañoso¡Caín se repuso con alguna lentitud, volvió a la carga pero Máximo no presentaba pelea, parecía quererlo cansar y de rato en rato le hacía un quite. 

Cuando Caín intentaba un ataque a fondo, una especia de resplandor daba la impresión de rodear el cuerpo de Máximo evitando ser golpeado.En eso volvió a repetir la misma treta, corriendo por el ruedo pero resbaló en la arena, lo que aprovechó Caín para atacar con todo, Máximo atinó a rodar y el navajazo se perdió en el aire. Todo el público, puesto de pie, suspiró de alivio, después de todo no era un gallo el que peleaba sino un ser humano, el mismo Yancunta se limpió el sudor de su frente y se puso a meditar aún más. 

Máximo se recuperó inmediatamente, volviendo a escapar corriendo, casi dio tres vueltas al ruedo y volviéndose de pronto, alzó su pata navajera para recibir a su rival con una tremenda descuadrilla, que es un corte en el cuadril. La misma voz anterior dejó escuchar su indignación:-!Así no, che tu ma (con el perdón de la palabra)En eso escuchamos un terrible alarido, seguido de prolongados:-!!! NOOO¡¡¡ !! Nooooo¡Ese grito nos cortó la respiración. 

Volvimos a escuchar otro grito:-!! El detente ¡¡¡ !! No está el detente¡¡¡Miramos la punta de la caña y efectivamente no había nada, no estaba el detente. Desapareció de la caña como por encanto.-Fue durante la fuga de la marinera – continuó gritando Rudesindo – Yancunta aprovechó la algarabía para arrancar el detente del Señor de los Milagros, y así rezar la Magnífica Negra.Rudesindo, fuera de si, cubrió su rostro con sus manos y se puso a balbucear acongojado una historia que permaneció en total secreto durante años y ahora, intuyendo el desenlace fatal, entre sollozos lo contó: - Un compadre me regaló un pequeño cernícalo de plumas blancas que cazó en las alturas. 

Yo, con gran paciencia lo fui amaestrando hasta lograr que cumpliera mis órdenes. Entonces puse al costado de la aula, otra jaula que encerraba una gallinita chilena de pelea para provocar a que se hicieran amigos. 

Después de largos meses ya se entendían, así que metí a los dos en una jaula especial y ese esfuerzo fue coronado con la puesta de un huevo de la gallinita chilena, que puse a empollar en un nido de palomas. Así nació Caín, ejemplar de pelea que reservé para cuando se presentase la ocasión. 

Por eso fue que acepté enfrentarme con Yancunta, a sabiendas de que no tenía pierde.En la cuarta corrida por el redondel Máximo logró encajarle un navajazo en descorve, de carácter mortal para Caín, quien antes de morir lanzó un prolongado y agudo chillido nunca escuchado a gallo alguno. 

Yancunta levantó a su gallo Máximo mostrándolo orgulloso.

José Respaldiza Rojas

lunes, 11 de julio de 2011

Huacho, Existe muchas interrogantes acerca de los orígenes de la Simbología de VICHAMA, la Universidad de Huacho (www.unjfsc.edu.pe), lo tiene como símbolo identificatorio, y paulatinamente lo ha incluido en todos sus bienes y servicios que brinda a la comunidad.

Al respecto indagaciones realizadas señalan que al realizarse exploraciones en la Provincia de Huaura, específicamente en el distrito de Santa de María (Luriama) se recuperó un objeto proveniente de una tumba incaica saqueada, que se caracterizaba por mostrar una figura en ambas caras.

El Dr. Arturo Ruiz Estrada, Ex Docente de esta Universidad Reconocido Arqueólogo a nivel Nacional, describe la figura encontrada de la siguiente manera:

La figura, es la de un personaje antropomorfo, con el cuerpo en posición frontal, cabeza de perfil pegada al cuerpo y el ojo mirando de frente.

Lleva sobre la cabeza una corona de dos puntas, tiene la boca abierta de donde se proyecta un apéndice hacia la corona y termina en una cabecita al parecer de carácter felinillo.

De la parte posterior de la cabeza se desprende otro apéndice con puntas triangulares que voltea hacia el cuerpo y concluye en una cabeza de ave. Del hombro izquierdo sale el brazo en posición flexionada, cuya mano empuña un instrumento a manera de pequeño puño o vara de mando.

El cuerpo es rectangular con un diseño interno a manera de dos triángulos semejan representar el vestido. Las piernas son rectas, con los pies dirigidos al exterior. Cada motivo se halla inscrito en un espacio semicircular.

Asimismo, le da la siguiente interpretación:

Se trata de un personaje que expresa jerarquía y mando fundamentándose en la presencia del puñal, corona y en el apéndice de su boca ( hablando o dando voces), el apéndice de la cabeza indica vinculación con la fauna marina y el mar.

Este patrimonio cultural de nuestra Provincia, a través del tiempo a adquirido mayor importancia, resaltando su gallardía y esplendor incaico, dándose a conocer en nuestra comunidad y fuera de ella como diseño representativo de la Universidad Huachana., en razón a eso amerita su respeto, conservación y difusión.

Existe muchas interrogantes acerca de los orígenes de la Simbología de VICHAMA, la Universidad de Huacho (www.unjfsc.edu.pe), lo tiene como símbolo identificatorio, y paulatinamente lo ha incluido en todos sus bienes y servicios que brinda a la comunidad.

Al respecto indagaciones realizadas señalan que al realizarse exploraciones en la Provincia de Huaura, específicamente en el distrito de Santa de María (Luriama) se recuperó un objeto proveniente de una tumba incaica saqueada, que se caracterizaba por mostrar una figura en ambas caras.

El Dr. Arturo Ruiz Estrada, Ex Docente de esta Universidad Reconocido Arqueólogo a nivel Nacional, describe la figura encontrada de la siguiente manera:

La figura, es la de un personaje antropomorfo, con el cuerpo en posición frontal, cabeza de perfil pegada al cuerpo y el ojo mirando de frente.

Lleva sobre la cabeza una corona de dos puntas, tiene la boca abierta de donde se proyecta un apéndice hacia la corona y termina en una cabecita al parecer de carácter felinillo.

De la parte posterior de la cabeza se desprende otro apéndice con puntas triangulares que voltea hacia el cuerpo y concluye en una cabeza de ave. Del hombro izquierdo sale el brazo en posición flexionada, cuya mano empuña un instrumento a manera de pequeño puño o vara de mando.
La Crónica del padre La Calancha - Version antigua

Huacho, Vegueta - El Sol y Vichama…determinaron dar honrar de divinidad a los curacas y caciques. A los nobles y a los valerosos los llevaron a las costas y playas, dejando a los nobles para que fuesen adorados como huacas y a los valerosos dentro del mar".

Por milenios los yungas que habitaban los arenales y llanos de la costa peruana, desde Piura hasta Arica y en especial los naturales de Lima, Huaral, Chancay, Huacho,Huaura, Supe, Barranca, Pativilca y Paramonga, creían en la mitología que aquí representaremos y que hoy nuestras generaciones,
no sólo lo desconocen, sino, se ven privadas de saber que es el triángulo de Vegueta y Supe, el que se constituyó hace más de cinco mil años, según nuestros antepasados en escenarios del ORIGEN DE LA HUMANIDAD AMERICANA

En el Norte Chico había una vez una morada de dioses... Pachacámac, hijo del Dios Sol, creo una primera pareja en Vegueta queriendo acabar así con al desolación del mundo. por falta de alimentos murio el varón y desolada, su mujer pidió al Sol que le diera un hijo.

Pachacámac celoso de este hermano menor lo sacrificó, descuartizándolo sembró sus restos por las playas de estas tierras. de los dientes del niño muerto creció el maíz, de sus huesos la yuca y de su carne los pepinos. Conocedor el Sol de este sacrificio crea a Vichama del miembro viril del niño muerto.

Enfurecido Pachacámac asesina a la madre de Vichama. Este al enterarse persigue a Pachacámac arrojándole fuego y convirtiendo en piedra a los habitantes de Vegueta.

Arrepéntidos Vichama y el Sol crean nuevos Hombres. De un huevo de oro crean a los curacas. de un huevo de plata a las mujeres más bellas de la tierra como la princesa Mishhy de Paramonga. Y de un huevo de bronce a los vasallos.

Pachacámac envía a la tierra cuatro estrellas, dos varones y dos hembras. A las estrellas las envía al cielo. y a los varones y a las hembras las dedica a criar a las gentes de estas tierras.

lunes, 4 de julio de 2011

Huacho, tierra de Brujos y Curanderos: Se dice que en la campiña de Huacho por los años 50 existían gran cantidad de brujos y curanderos que tuvieron una fama a nivel nacional, cuentan que desde el norte del país llegaban brujos y curanderos para aprender algunos secretos de sus colegas Huáchanos,José Yancunta, Román Lucho, Borcio Grados, Gamaniel Villanueva, Augusto Salvador, los Hermanos Ortiz, Daniel Martínez y su esposa la reconocida bruja por gran fineza Rosario Romero Llontop, entre otros.

Se dice también que por esos años existía una gran rivalidad entre los brujos campiñeros y los brujos de Amay. Unos de los referentes fue nada menos que José Yancunta, vivió en el barrio de Luriama en pleno corazón de la campiña Huachana, fue un personaje de mediana estatura con rasgos de un típico hombre campiñero. 

Según contaba don Alcibíades Sipan La Rosa era un personaje muy simpático y amigable que transitaba de noche por Luriama con destino a la toma de agua y que a pesar de su ceguera reconocía y saludaba a las personas por su nombre cuando se le cruzaban por el camino, de igual manera cuando paseaba con su caballo blanco al trote sabía donde había sequiones para saltar la valla. 

Yancunta era un excelente jugador de gallos, cuentan que cuando apostaba por algún gallo en particular el aficionado apostaba detrás de él, pues se decía con tan sólo escuchar cantar al gallo sabía el color, tamaño y textura del galpón en competencia.

De igual manera del brujo Daniel Martínez, cuentan que este personaje era un gran preparador de Gallos de pelea, se dice que en Huaral (Aucayama) durante la final de una pelea de gallos este personaje se convirtió en un fino galpón para ganar la gran final y luego tuvieron que sacarlo metido en un cajón para que los morenos de Aucayama no lo linchen, porque un brujo y también gallero de Amay corrió la voz que el gallo ganador era nada menos que el brujo huachano Daniel Martínez y al voltear la mirada los presentes se dieron cuenta que efectivamente don Daniel estaba todo sudoroso y cansado. 

Así mismo se dice por versiones orales de antiguos campiñeros que en noches de luna llena la señora Rosario Romero se convertía en una finísima paloma blanca y volaba hacia el panteón para hacer sus rituales invocando el espíritu de los difuntos famosos de la campiña Huachana, se dice que fue la bruja mas fina en toda la zona y que para ella no había nada imposible. 

También se cuenta que cuando Borcio Grados, conocido y famosísimo brujo de Santa Maria quería hacer una broma a cualquier amigo, esté se convertía en chancho a punto de la media noche, o de lo contrario se subía a una higuera completamente desnudo para restablecer su poder y cautivar así a sus seguidores. 

Julio Solórzano Murga

miércoles, 29 de junio de 2011

Huacho, Pedro Alcántara mando construir cinco casas con el mismo estilo y diseño, eran casonas con portales en alto relieve, con jardín delantero como no existía casa alguna en toda la campiña, construidas por el mismo constructor y prohibido de construir casa igual a estas, con el estilo de la viejas casonas de Arizona en los Estados Unidos de Norte América, de donde trajo el modelo. Las cinco casonas fueron edificadas en Luriama, en la Av. Bolognesi, en los Pinos, cerca al estadio de Santa María, en Chonta y el último en la salida del barrio el Chururo.

Fue cordial ellas sabían los días que el llegaba a visitarlas, todas les juraron guardarle lealtad hasta el fin de sus días, pero por celos enfermizos una de ellas lo vendería a la justicia, fue una noche en que el Huachano celebraba su onomástico, según contó uno de sus secuaces que logro huir del lugar de los hechos, fue el diecisiete de febrero el día de su cumpleaños, había organizado una fiesta para festejarlo junto a sus camaradas en su cuartel general en el monte la “Ensenada” cerca de la hacienda Maní, la persona que se encargo de preparar el banquete para la cena fue una de sus amantes, la mas veterana de las cinco Florencia, pues cansada que Pedro prefería mas a sus amantes jóvenes, se puso de acuerdo con la policía para traicionarlo y entregarlo a la justicia.

Fue así que la noche de la reunión comieron y bebieron hasta no poder mas, ebrios y cansados se quedaron dormidos, la mujer escondió las armas y con una linterna hizo señales a la policía para que se acercasen al lugar, procediendo a capturar al famoso bandolero campiñero Pedro Alcántara.

Este fue traído junto a algunos de sus compinches a lomo de bestia hasta el puesto policial de Huaura amarrado de pies y manos donde el catorce de marzo de mil novecientos veintitrés, se le celebró un juicio popular, condenándole a la muerte capital, efectuado la condena, su cabeza fue paseado por toda la ciudad, terminando así con la vida del Luis Pardo Huachano, el temible bandolero campiñero Pedro Alcántara.

Por Julio Solórzano Murga

miércoles, 22 de junio de 2011

Huacho, Eran los años 1919 en el distrito de Hualmay; En estos tiempos las calles de Hualmay estaban cercados por árboles coposos de gran tamaño, las casas eran de adobe, de quincha, de esteras o totoras alejadas unas de otras; por eso que al caminar por sus calles daba un poco de miedo solo se escuchaba el mover de los árboles y el soplar del viento.

Había una casa que su frontera tenía plantado tres plantas de higo, había un huerto con distintas plantaciones de frutos y en el centro del huerto una planta de naranja y junto a ella se encontraba una enorme piedra, uno de esos bastones que usaban los antiguos para moler maíz, ají y otros.

Sucedió que casi todos las noches, a eso de las doce, se escuchaban los gritos de una mujer como si estuviera llorando, gritos que daban terror, estremecían porque estaban acompañados del moler del batán
La gente cuando pasaba de noche por ese lugar comían suspirando porque veían a la mujer vestida de blanco estaban moliendo en el batán. Luego se venía a la casa donde estaban las plantas de higo, tocaba la puerta y se escondía debajo de las matas para luego desaparecer ..... y así todos las noches

A los señores de esa casa se les preguntaba al día siguiente si escuchaban que le tocaban la puerta, ellos respondían que no.

De esta historia quedo que debajo de aquellas piedras habían enterrado dinero por los antiguos pobladores. Diversas personas arrendaron por tiempo el huerto con el fin de mover la piedra, trayendo tractores, bueyes, mulas y en fin se valieron de toda maquinaria para sacar el batán pero todo fue inútil, no pudieron moverlo.
Hasta que un día vino una pareja de esposos de la sierra, compraron parte de la huerta y empezaron a construir su casa de adobe, junto a la piedra cavaron un pozo para extraer agua.

Al poco tiempo colocaron un puesto de abarrotes en el mercado Modelo, y esa pareja compró también casi una cuadra de esta casa, un lote de terreno que daba de calle a calle.

La construcción de 3 pisos con todas sus comodidades y a sus hijos mayores que terminaron sus estudios secundarios los mandaron a Argentina a seguir estudios superiores. En la casa nueva pusieron una tienda grande de abarrotes, para que trabaje la señora, y el esposo siga vendiendo en el mercado.
Se dice que la suerte fue para ellos ya que pudieron mover la enorme piedra que arridaba la mujer de blanco y desde aquellos dices ya no se escuchó el llora de esta señora.

sábado, 11 de junio de 2011

Huacho, El Toro Huanco Desde el año 1945 hasta promediar el año 1970, los vecinos de Santa Maria y Hualmay dedicados a la agricultura y a la ganadería en pequeña escala, en época de escasez de pasto llevaban en forma conjunta a pastear sus reces en la conocidísimas “Lomas de Lachay” situado a 50 Km. al sur de Huacho.

Las lomas de Lachay siempre fue un lugar de verdes pastizales, sobre todo en los meses de invierno cuando el pasto se escasea en los terrenos de cultivo de los pequeños agricultores de estos dos distritos, así como también los ganaderos en menor escala de Sayán y Huaral. Cada comunidad campesina albergaba al reedor de 300 cabezas de ganado vacuno, pastoreada por sus propietarios que iban apertrechados con todo lo necesario para pernoctar todo el tiempo de pastoreo que eran aproximadamente de 25 a 30 días.Concluida el tiempo de pastoreo, las comunidades campesinas reunían sus ganados para la verificación de rutina, para luego partir el regreso a casa. Cierto día al finalizar el rodeo a la media noche sucedió algo insólito, se escuchó un ruido ensordecedor por lo cual las reces se espantaron y huyeron despavoridos en diferentes direcciones.Las personas que cuidaban las reces no podían controlar el desbande descomunal del ganado. Nadie veía nada, pero todos decían el “Toro Huanco” y así sucedía cada en temporada de pastoreo. Durante la estampida se perdían algunas reces que se desbarrancaban de las lomas y quedaban como comida para las aves de rapiña. En cierta ocasión el comunero Jacinto Chinchay, perdió su mejor torillo, no lo encontraba por ningún lugar, busco a su animal por varios días internándose hacia quebradas lejanas, logrando ubicarlo en una de las quebradas situada a dos días de camino del lugar de pastoreo. Cuando estuvo cerca del animal don Jacinto comenzó a tener temor, atardecía ya, el sol se ocultaba lentamente y las piedras alumbraban como si fueran faros de carro, Jacinto logro sacar a su torillo, se ideo la manera de ubicarse bien colocando señales donde las piedras alumbraban. Pasado varios años cuenta esta aventura a un amigo que según se dice le había pasado la misma historia en el cerro llamado el “Toro” ubicado en la Pampa de Animas en el distrito de Santa Maria, que al final resulto ser un gran “TAPADO” oculto por los antiguos Incas.Según los brujos y espiritistas de la zona confirman que lo sucedido a Jacinto Chinchay fue el entierro de un gran tesoro, que posiblemente perteneció a “Catalina Huanca” de ahí viene el nombre de “Toro Huanco” porque alguien tenía el dato de dicho tesoro que se encuentra en el lugar donde señalo don Jacinto Chinchay.
Por Julio Solórzano Murga

lunes, 6 de junio de 2011

Huacho, Allá por los años 1890, existió en la campiña de Santa María, un personaje muy querido y ligado al desarrollo de la campiña. “La Huasa” una de las ultimas terratenientes de descendencia Inca en nuestro pueblo, se dice que esta importante dama tenia sus dominios en casi toda Pampa de Animas, Jopto y Santa Rosalía. Gran parte de sus tierras eran netamente agrícola, se dedicaba también a la ganadería y a la crianza de aves, contaba con un gran numero de peones, en su mayoría descendientes incas que tenían sus moradas en la parte alta de la campiña, es decir por los arenales que hoy existen por la Pampa de Animas y el camino que va hacia Santa Rosalía.

Estos personajes según versiones orales de la fecha, eran hombres callados, de baja estatura y de piel trigueña y poco comunicativa, pues gran parte de ellos no se relacionaban mucho con los demás trabajadores procedentes de otros lugares de la campiña y del barrio de Amay, que prestaban sus servicios en los fundos de la referida señora.La Huasa, era una típica mujer de armas tomar, de carácter fuerte y voz gruesa, que a la mínima expresión ordenaba a sus peones cumplir con sus faenas diarias; Acostumbraba a supervisar sus campos diariamente montada en su caballo blanco, mujer de cabellos largos y rubios que le llegaban hasta la cintura, su tez trigueña curtida por el sol del campo le hacia mas temible, toda vez que a menudo se le veía cabalgar con su pistola al cinto.

Esta famosa terrateniente Huachana fallece a la edad de ochenta años, su velatorio fue al aire libre, debido a la gran cantidad de personas que le acompañaron, especialmente los nativos llegados de Pampa de Animas, Jopto, Santa Rosalía, Cañaveral, Amay y un gran sector de la campiña, a quien ella dio protección y trabajo por muchos años.Fue enterrada en la zona que hoy se conoce como el cerro el Panteón, según contaron personas de aquella época, se dice que la señora Rosario Romero Llontop, conocida bruja y curandera de la campiña Huachana, esposa del famoso brujo de Luriama don Daniel Martínez, contaba que ella quería extraer los restos de la famosísima Huasa, que pernoctaban en su tumba, y no podio hacerlo toda vez que una fuerza sobre natural lo impedía, insistió por repetidas veces y no pudo sacar el cajón con los restos de la mencionada occisa.

La fuerza era tal que la señora Rosario termino convulsionando en el lugar, perdiendo así una vez toda fuerza para sus rituales de brujería y curanderilla.Se dice que la Huasa descansa en el cerro el panteón rodeada de todas sus joyas y enceres valiosos, según versiones de cómo se acostumbraban a enterrar a los personajes importantes de esa época, mas aun si estos eran de descendencia Inca. La noche llegó, acompañada de una hermosa luna llena, junto a ellas el café que nos sirvió la esposa de nuestro amigo Víctor, se sentía el aroma de café campiñero natural tostado al fogón y molidos a batan, todo natural. El cuerpo comenzó a entrar en calor el reloj marcaba las siete con treinta minutos y de repente se escuchó la risa de don Julio, estoy acordandome de una cosa dijo, Victor de muchacho tenia miedo pasar por la casa de la señora Rosario, una noche un grupo de amigos lo correteamos hasta su casa, no se le vio salir como tres meses. jajajajaja. así terminamos una amena charla despues de escuchar el misterio de la Huasa.

Por Julio Solórzano Murga

domingo, 5 de junio de 2011

Huacho. Decían los pobladores que en la casa, donde actualmente se encuentra la posta medica de la campiña de Huacho, vivían unos antiguos ancianitos. Vivieron muchos años en dicha pasaron los años y estos murieron. Los nuevos inquilinos eran de ascendencia española; su primera noche en la casa cuando el reloj dio las 12 de la noche estaban despiertos escucharon una voz que decía: “Caigo o no caigo......” al escuchar esa voz salieron corriendo y al día siguiente desalojaron dicha casa.

Mucho Tiempo después volvieron a habitar la casa, un señor y su esposa ellos se habían enterado de lo sucedido pero no hicieron caso a los comentarios, después de tres días de encontrarse en esta casa, a las 12 de la noche oyeron una voz: “Caigo o no Caigo .........” no hicieron caso y a la tercera vez que la escucharon salieron corriendo y pidieron alojamiento a los vecinos.

La casa estuvo mucho, mucho tiempo deshabitada luego llegaron unos señores ellos venían de la sierra se enteraron de esto y manifestaron lo narrado era pura imaginación, fueron a vivir a dicha casa. A las 11 de la noche estaban la señora estaba friendo su pescado y seguían friendo, cuando de repente una voz decía: “Caigo o no caigo ............” y uno de ellos le dijo: “cae nomás y cayó una pierna” y luego otra vez: “Caigo o no caigo ............” y el otro le contestó: “cae nomás y cayo la otra pierna”; y así sucesivamente iba cayendo todas las partes y cuando ya estaba formado un cuerpo, los señores voltearon y vieron un hombre alto que les manifestó: “Ustedes son los mas valientes que he encontrado y les voy a dar todo el tesoro que tengo aquí” y señalo debajo de una silla y desapareció. Empezaron a brotar monedas de oro y hallaron dicho tesoro, desde esos momentos fueron ricos debidos a su valentía.

Decían los pobladores que en la casa, donde actualmente se encuentra la posta medica de la campiña de Huacho, vivían unos antiguos ancianitos. Vivieron muchos años en dicha pasaron los años y estos murieron. Los nuevos inquilinos eran de ascendencia española; su primera noche en la casa cuando el reloj dio las 12 de la noche estaban despiertos escucharon una voz que decía: “Caigo o no caigo......” al escuchar esa voz salieron corriendo y al día siguiente desalojaron dicha casa.

Mucho Tiempo después volvieron a habitar la casa, un señor y su esposa ellos se habían enterado de lo sucedido pero no hicieron caso a los comentarios, después de tres días de encontrarse en esta casa, a las 12 de la noche oyeron una voz: “Caigo o no Caigo .........” no hicieron caso y a la tercera vez que la escucharon salieron corriendo y pidieron alojamiento a los vecinos.

sábado, 28 de mayo de 2011

Huacho, Cuentan los antiguos moradores de Hualmay, que en el barrio el Tropezón había un perro que se aparecía solamente por las noches y comenzaba a rascarse el cuerpo de tantas pulgas que tenía, el animal recorría casi todo el barrio en busca de sus alimentos, pero nadie le daba nada, los días pasaban y el pobre animalito era echado por los vecinos del lugar para que no les dejara sus pulgas, le tiraban de palo, le aventaban agua fría y lo correteaban a pedradas.

Cierta vez en una alejada chocita de esteras que estaba habitada por unos paisanitos llegados de Huaraz, el perro comenzó a frecuentar muy seguido por las noches, el barón de la chocita se levanto a ver de quien se trataba y al ver al perro que se rascaba le cómenos a llamar con mucho cariño ofreciéndole su amistad, cosa que el animal rechazo en su primera instancia, pasado las noches siguientes, el perro nuevamente apareció por la choza de estos personajes humildes, de acuerdo a su pobreza comenzaron a darle de comer en un pote de calabaza, pan frió remojado con agua de trigo pelado. Una vez que el animal se hizo amigo de los paisanitos, estos comenzaron a despulgarlo con mucha paciencia durante la media noche. Así sucedió por varias oportunidades, hasta que un buen dia el perro comenzó a rascarse delante de ellos que asombrados veían como caían las pulgas al suelo, tuvieron tanta paciencia y pena por el animalito que no atinaron a echarlo, sino mas bien trataron de alimentarlo para que pueda irse tranquilo, al otro dia muy temprano al levantarse la pareja encontraron varias pepitas de oro justo en el lugar donde el perro se había rascado. Esta pareja muy emocionada recogió las pepitas de oro, llegando a reunir una gran cantidad de ellos, que les servio para poder comprar el terreno donde estaban viviendo, llegando a construir su casa de material noble, al que llamaron con mucho cariño “L a Villa del Perro Pulgoso".

Julio Solórzano Murga

sábado, 21 de mayo de 2011

Huacho, Cuenta el Sr. Abraham Oyola Sánchez de 69 años de edad, que en sus años mozos se dedicaba a la pesca. En una oportunidad, expresa, en que iba con cuatro amigos a la playa, a eso de las ocho de la noche, a sacar " muimui", y al pasar por la última cuadra de la calle Salaverry frente al local del Atlético Huacho, se les presentó un perro grande de color negro que empezó a ladrarles y no les dejaba pasar.
Cual celoso guardián mostraba sus grandes colmillos en forma amenazadora. Los pescadores trataban de espantarlo tirándole piedras, pero el animal se tornaba agresivo cual una persona que actúa con una sola idea ¡No dejar pasar!
No pudiendo avanzar, ellos se retiraron a sus casas muy preocupados. En adelante no volvieron a transitar por el Iugar, ya que el perro se ponía así, sólo cuando se trataba de pescadores.
La creencia es que el can era como una especie de guardián que cuidaba la pesca para no ser exterminada.

sábado, 14 de mayo de 2011

Huacho, Los pobladores de esta zona cuentan que un antiguo pescador Llamado CLAUDIO ALCANTARA, en una oportunidad se dirigió a la Caleta de Carquin a mariscar (sacar mariscos) y note que el mar estaba en bonanza (marea baja) todo que le permitió bajar a fondo de un acantilado mas o menos a 80 metros de profundidad para sacar mayor cantidad de mariscos. Cuando estaba pescando sintió que el mar se agitaba (embravecido) y viendo que no podía salir se metió a un huequeron Llamado “Volantín” para refugiarse, y se dio con la sorpresa que en este lugar había un hermoso valle con muchos sombríos, especialmente frutales. Además vivían muchas personas de piel blanca con cabellos dorados (gringos).

Habían más mujeres que hombres, una de ellas se le acerco e interrogo ¿Que hacia en ese lugar? y el le contó a la mujer lo que Ie había sucedido, entonces ella le dijo que tenia que regresar inmediatamente a su sitio porque faltaba poco tiempo para que Llegue el guardián de este lugar, y que él se quedaría encerrado como ella para siempre, de no salir a tiempo.
Entonces el señor Alcántara buscó la manera de salir del huequeron, luego se dio cuenta que este se estaba cerrando con el mar, por lo que él se apresuro en salir. Una vez fuera sintió que el mar, estaba calmado y ayudándose con una soga se subió arriba del acantilado logrando salir. Al Llegar a su destino busco su ropa que había dejado pero no encontró nada; entonces inmediatamente se dirigió a su casa y al Llegar su familia extrañada le recibió con abrazos y Llanto. Él se quedo como sorprendido, luego su familia le pregunto ¿donde había estado? Y le contó lo sucedido, por lo que decidió ir en busca del huequeron, pero ya no estaba. Con el tiempo el pescador fue adelgazando y falleció.

sábado, 7 de mayo de 2011

Huacho, Los antiguos pobladores de Carquín afirman que el Cerro Centinela tiene mágicos sucesos, como aquel túnel con muchos caminos, extensos, que Ilega incluso hasta la Histórica Huaura.
Los pobladores manifiestan, que en este cerro los antiguos incas guardaban el oro y objetos de valor, para evitar ser víctimas de saqueos por parte de los españoles.

Cuentan, que los incas pusieron varias trampas y también a un Centinela, que era una especie de brujo que cuidaba celosamente el preciado tesoro. Narran además, que algunos intrépidos jóvenes que ingresaban con el deseo de apoderarse de dicho tesoro nunca lograron salir.
En una oportunidad un estudiante de la capital ingresó y dos días después salió con síntomas de locura, y botando espuma por la boca.
La gente afirma que ha existido siempre ese túnel y no lo han podido explorar por terror a ser encantados, o podría cerrarse tras de ellos y no poder salir nunca. Por eso nadie quiere entrar, ni menos destruirlo, pues lo consideran como una reliquia del pueblo de Carquín.

sábado, 30 de abril de 2011

Huacho, Cuentan los pobladores de Santa María acerca de un cerro que se distingue de los demás, por ser inmensamente grande y de consistencia arenosa , en cuya falda existe un camino transitable.
Dicen que en las noches de luna llena aparece en dicho cerro una mujer con traje de novia quien sentada en lo alto del cerro entona canciones para niños, se dice que esto es porque en tiempo pasados existía en ese lugar una iglesia, en la cual un día se celebraba un matrimonio,
en esos preciso instantes ocurrió un sismo que destruyo esta iglesia y murieron todos los presente menos la novia. Ella estaba en estado de gestación, después de tres meses de sufrimiento y dolor, la novia regresa al lugar y se suicida.
Es por eso que la gente (sobre todo los niños) tienen miedo de pasar por aquel camino cuando hay luna llena, porque se cree que el que lo haga, se lo lleva el espíritu de la novia y pasa a mejor

Cuentan los pobladores de Santa María acerca de un cerro que se distingue de los demás, por ser inmensamente grande y de consistencia arenosa , en cuya falda existe un camino transitable.

Dicen que en las noches de luna llena aparece en dicho cerro una mujer con traje de novia quien sentada en lo alto del cerro entona canciones para niños, se dice que esto es porque en tiempo pasados existía en ese lugar una iglesia, en la cual un día se celebraba un matrimonio, en esos preciso instantes ocurrió un sismo que destruyo esta iglesia y murieron todos los presente menos la novia. Ella estaba en estado de gestación, después de tres meses de sufrimiento y dolor, la novia regresa al lugar y se suicida.
Es por eso que la gente (sobre todo los niños) tienen miedo de pasar por aquel camino cuando hay luna llena, porque se cree que el que lo haga, se lo lleva el espíritu de la novia y pasa a mejor

jueves, 21 de abril de 2011

Huacho. A mediado de los años cincuenta, cuando los antiguos moradores de la campiña Huachana, se dirigían a sus labores de campo en la hacienda Desagravio, conjuntamente con los jornaleros del barrio de Amay, cada vez que las aguas del río Huaura crecía, en los meses de enero, febrero y marzo, estos pernoctaban en la hacienda mencionada, debido a la imposibilidad de poder cruzar el río.

En la hacienda Desagravio había un tambo donde los parroquianos del lugar, gustaban de jugar casino y beber unos aguardientes, era casi común ver a los Huáchanos tanto de Amay así como de la campiña y Hualmay, armar sendas jugadas de casino hasta pasada la media noche. Colillas de cigarros y olor a aguardiente era el ambiente del lugar donde se desarrollaban las más emocionantes partidas de cartas. Briscan, Setenta, Veintiuno, casino individual y en parejas, noventa, era mayormente las partidas pactadas por los asiduos asistentes al tambo.

Fue así como entre tantas partidas entre campiñeros y amayunos, se da siempre como ganadores al equipo de Amay, los campiñeros acuerdan hacerles una pasada de chancho, es decir que cuando estén perdiendo la partida, se aparecería un chancho, Quien votaría la mesa desbaratando las cartas, y ellos echarían al animal rápidamente del lugar de los hechos, como si no hubiese pasado nada. Fue tanta la ira de los amayunos que acordaron atrapar al ocioso chancho y castrarlo, ya que los amayunos tenían la fama en aquellos tiempos de ser excelentes brujos, alumnos del famoso y temido brujo hualmayuno don Juan Barbón, según ellos los campiñeros estaban jugando sucio y les darían su merecido.

Fue una noche de luna llena, jugaban acaloradamente, cuando uno de los amayunos utilizando una clave, da la voz de alerta comunicándoles que el chancho estaba por ingresar al tambo, “La noche esta bien clara, propicio para capar chancho” fue la respuesta de uno de los jugadores que estaban carteando sobre la mesa.Los campiñeros barajaban sus cartas como si no pasara nada y en esos momentos, ingrésale animal raudamente al salón de juego, el chino Manuel dueño del tambo, palo en mano espantaba al animal, siendo reducido por los campiñeros que sabían de la chanchada, pero en ese instante, mientras unos campiñeros impedían al chino que golpeara al animal, los amayunos se abalanzaron sobre el porcino, logrando atraparlo y una vez que lo tenían bien sujetado, le ataron las patas y procedieron a castrarlo.

Según los amayunos se tenían que quemar las criadillas del chancho, para saber si este en realidad era un brujo, así fue, procedieron luego a quemar las criadillas y efectivamente estos votaron gran cantidad de chispas.

Al día siguiente los amayunos estaban pendientes de quien faltaba a la formación de los trabajadores, al momento de la repartición de las tareas diarias, ese día todos llegaron, al día siguiente de igual manera no falto nadie, pero al tercer día falto un trabajador de San Lorenzo, no estuvo presente en la formación, los amayunos al indagar sobre la falta del individuo al trabajo, les dijeron que este había muerto castrado por unos desconocidos. Solo de esa manera se enteraron que uno de su compañero de trabajo, era uno de los brujos más famosos en todo San Lorenzo y la campiña Huachana.

-  Julio Solórzano Murga

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